Mercado laboral

El paro baja, pero el empleo a tiempo parcial involuntario sigue en máximos históricos

Una lectura detallada de la EPA del tercer trimestre revela una fisura importante bajo el titular positivo.

Trabajadores en un mercado urbano español a la luz del día

El titular y lo que hay debajo

La Encuesta de Población Activa del tercer trimestre de 2024 registró una tasa de paro del 11,2 %, la más baja desde el segundo trimestre de 2008. Es un dato positivo y así debe leerse. Pero la EPA contiene una segunda tabla que rara vez llega a los titulares: la de personas ocupadas que trabajan a tiempo parcial de forma involuntaria, es decir, porque no encuentran un empleo a jornada completa. En el tercer trimestre de 2024 esa cifra alcanzó 1,87 millones de personas, un 22,4 % del total de trabajadores a tiempo parcial. Es el nivel más alto desde que el INE rediseñó la encuesta en 2014. Lo que esto significa en términos prácticos es relevante: un trabajador a jornada parcial involuntaria cotiza menos, acumula menos derechos de prestación por desempleo y tiene una base reguladora menor de cara a la jubilación. La mejora del paro, real y verificable, convive con una precarización estructural que los agregados no capturan bien. El sector de hostelería concentra el 31 % de estos contratos, seguido por el comercio minorista con el 19 %. Ambos sectores tienen en común que la demanda de sus servicios es estacional e irregular, lo que favorece la contratación parcial como mecanismo de ajuste de costes laborales. La solución no es sencilla: limitar legalmente la parcialidad involuntaria puede encarecer la contratación y reducir la plantilla total en sectores con márgenes ajustados. Pero ignorar el dato tampoco es una política.

¿Qué tendríamos que ver en los próximos trimestres?

Si la economía española mantiene el ritmo de crecimiento del PIB previsto para 2025 —en torno al 2,1 % según el Banco de España— y la demanda interna sigue sostenida por el consumo privado, cabe esperar que una parte de los contratos parciales se conviertan en jornada completa por presión del propio mercado. Históricamente, esa conversión ha tardado entre cuatro y seis trimestres en materializarse de forma estadísticamente significativa. Sin embargo, si los tipos de interés del BCE permanecen elevados más tiempo del previsto, la inversión empresarial podría retraerse y con ella la demanda de empleo a jornada completa. El dato que habrá que vigilar en el primer trimestre de 2025 es la evolución de las horas trabajadas por ocupado, un indicador que la EPA publica con menor visibilidad pero que refleja con más precisión si el empleo gana o pierde intensidad real.

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